En el Número 35 de la Revista Universalia, publicación periódica realizada por el Decanato de Estudios Generales de la Universidad Simón Bolívar, están presentes las obras ganadoras del concurso "La escritura hecha en casa" en el año 2012.
Ese año, tuve la dicha de ganar la mención a Mejor Trabajo Final (Ensayo) con el texto titulado "Visiones acerca de una oveja negra (Las identidades del artista)" donde recorrí las diversas perspectivas desde las cuales puede ser mirada esta figura tan atrayente a lo largo de la historia. Para quienes no pudieron leerla en versión física, o para quienes quieren echarle un vistazo con las ilustraciones a color, aquí les dejo el enlace de visita. Además, Luis Gutiérrez, compañero de carrera y amigo literario, fue el ganador de la mención "Iraset Páez Urdaneta", con su conjunto de poemas.
Todo el material allí publicado es propiedad intelectual de sus autores, y en todo caso, los derechos de autor sobre la revista entera son exclusivos del Decanato de Estudios Generales de la Universidad Simón Bolívar y su equipo editor.
La revista, aquí
jueves, 11 de julio de 2013
sábado, 22 de junio de 2013
Artífices del futuro
Discurso pronunciado en el marco de la premiación del concurso La escritura hecha en casa, del Decanato de Estudios Generales de la Universidad Simón Bolívar, en su edición del año 2013. Fui invitado a dar unas palabras en la apertura del evento por haber ganado la mención Segundo Serrano Poncela (de Mejor Trabajo Final) en la edición de 2012. A continuación, mis palabras:
Hoy, el Atrio de la
Biblioteca, funciona una vez más como escenario para que todos nosotros,
miembros de la facción más humanista de la comunidad uesebista, representemos
juntos el espectáculo de la exaltación del alma pero también de las artes,
bellas y no tan bellas, del enriquecedor conocimiento que solo en ellas podemos
encontrar, y en especial de la literatura, como forma artística particularmente
efectiva dentro de la Academia y de nosotros, sus artífices.
Aquí estamos, reunidos en el
seno de la gran depositaria de saberes, en compañía de las excelentísimas
autoridades y los temerarios profesores que día a día nos acompañan, para
celebrar que el concepto de ser uesebista abarca, más que una pericia técnica
insuperable, la profunda certeza de que es posible lograr un cambio en el
entorno inmediato a partir de los conocimientos que la Universidad Simón
Bolívar nos ofrece generosamente.
El punto de vista científico,
ese que describe la realidad en términos numéricos y pomposamente determinados
a ser absolutos, es el que nos permite cuantificar y planificar las estrategias
para satisfacer las necesidades de la sociedad, pero el punto de vista
humanístico, ese que hoy es protagonista, es el que nos permite producir ese
sentimiento de curiosidad, ese impulso de transformación que conduce y mantiene
en pie las más importantes investigaciones. Es ese que guiará las manos de los
más atrevidos, de los críticos artistas, de los librepensadores a la hora de
escribir el futuro en el que todos viviremos.
La escritura hecha en casa es más que un concurso literario, es la
invitación anual a que todos esos pensamientos converjan en un mismo lugar, es
la ventana por la cual cada uno de nosotros puede asomar la cabeza para
gritarle al mundo, en especial a nuestra comunidad universitaria, todo eso que
en las asignaturas científicas no podemos expresar. Es aquí donde nuestros
valores, nuestra perseverancia, nuestros anhelos más profundos encontrarán
cabida y serán escuchados. Donde nuestra cosmovisión podrá ser compartida y
difundida entre quienes nos negamos a tener una visión absoluta de lo que la
vida debe ser.
El mayor impacto de esta
iniciativa está precisamente en evidenciar esa multiplicidad de versiones que
conviven en cada uno de nosotros, en que nos brinda la oportunidad de ser
ingenieros, licenciados o arquitectos, a la vez que somos escritores, en que
podemos amanecer siendo Galileo Galilei y estudiar la mecánica de los astros, y
acostarnos siendo Umberto Eco, orgullosos de una excelente ensayística. Gracias
a los Estudios Generales, y a esta convocatoria, la Universidad Simón Bolívar
nos hace conscientes de que podemos ser mucho más de lo que somos, que podemos
sobrepasar la Etiqueta, el Título y el Nombre, y de que vale la pena
profundizar en esta problemática, pues como afirmó el ingeniero y escritor
italiano Primo Levi: “No es en absoluto
una cuestión ociosa tratar de definir lo que es un ser humano”.
Por otra parte, como decía
Cortázar, es en estos momentos que podemos apreciar que “el poema cesa de ser comunicación para volverse contacto”, es en
estos momentos donde la esperanza de todos los participantes no es más que la
vida misma defendiéndose. Por eso pues, quiero hacer pública mi más sincera
gratitud a todos quienes, año tras año, hacen posible este evento, pero sobre
todo, quiero expresar mis felicitaciones y extender mis elogios a todos quienes
están aquí hoy, escuchando estas palabras, así como a todo aquel valiente que
tomó su instrumento de escritura y tras meditarlo, decidió participar.
En este momento, todos somos
ganadores por el simple hecho de estar aquí, pues hemos usado nuestro lápiz o nuestra
máquina para generar la Palabra que conmemoramos en esta cálida reunión, y la
palabra es, pues, ese pincel, esa varita mágica que nos permitirá crear el
mundo en el que queremos vivir. Hoy, algunos de los presentes se irán de aquí
con el reconocimiento de la Academia por su arduo trabajo, pero todos,
absolutamente todos, nos iremos con la convicción de que el futuro está en
nuestras manos. Sigamos escribiéndo(lo).
Alexandro Talamo
Estudiante de Ingeniería Química
lunes, 27 de mayo de 2013
Prohibido Olvidar (Parte I)
A pesar de tu tentadora oferta
violenta,
sobreponiéndome a tu abuso y a
tu represión,
haciendo caso omiso de tu mano
dura,
ejercí mi derecho y cumplí mi
deber.
Millones de voces resonamos en
una sola,
en la voz de la esperanza,
indignada de ser ignorada,
pero sobre todo, dispuesta a
ser escuchada.
Se acabó tu tiempo,
Arbitrariedad.
Se acabó tu tiempo,
sodomizador de voluntades.
Se acabó tu tiempo.
Eso pensábamos.
¿Qué podíamos hacer los manos
blancas?
Se nos quitó la dignidad, se
nos reprimió con fiereza,
contra el muro de hierro había
poco qué hacer,
contra las armas impunes y
malditas,
contra el bozal de arepas,
contra la desinformación.
Estábamos vencidos.
Eso pensábamos.
Llegó el turno de la Academia,
la casa del conocimiento
No te convenía que nadie
formara conciencia crítica,
porque se darían cuenta de tu
farsa,
de tu hipocresía, de tu ficción
continua
Pero te olvidaste de nosotros,
los que ya te conocíamos,
se te olvidó que seguíamos
aquí,
y que Newton tenía razón en su
tercera ley.
Eso pensábamos.
(Continuará... O, con suerte, quizás no)
martes, 23 de abril de 2013
Promiscuo
Cuando se trata de libros soy un promiscuo irremediable. ¡Cómo negarme al
calorcito que produce en el corazón un gran amor bien (d)escrito! ¡Cómo
negarme al éxtasis que se alcanza cuando el enigma de un giallo es
resuelto! ¡Cómo negarme ante la risa incontrolable proveniente de un
texto humorístico o ante la empatia que se siente cuando el héroe, o la
heroína, te lleva consigo a través de parajes desconocidos, de
situaciones totalmente adversas, pero haciendo que te entregues por
completo a su bandera, a su ideal!
No puedes decirle que no al Rey Arturo cuando te ofrece una silla en su Mesa Redonda. No puedes evitar girar la vista para ver cuando el vapor de la alcantarilla levanta la falda de Marilyn. No puedes pensar en un mundo podrido cuando Lennon te pide que imagines junto a él.
Y así como todos esos imperativos inapelables, se te presentan los libros: te someten a la ardua tarea de elegir, de priorizar, pero siempre, siempre vas a terminar amando a más de uno.
La monogamia es cosa de humanos. Afortunadamente, la lectura nos convierte en algo más elevado.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Fugaz Erudición Electrónica
En el minuto uno, apareció el primer hipervínculo en la pantalla, cortesía de su proveedor favorito de conocimiento instantáneo. En el minuto treinta, ya su mirada había recorrido imágenes de un continente entero, en su mente ya había nombres, melodías y frases de todo un pueblo. Una hora después, era un erudito, un sujeto cosmopolita, curtido de cultura mundial y conocimientos básicos de varias materias (y al bajo precio de un click, o varios de ellos, pero poco más). Era sabio.
Entonces se fue la luz, la pantalla dejó de brillar y en su mente solo quedó el pensamiento de que ya era hora de cenar. Volvió a ser un hombre común, con necesidades comunes.
Entonces se fue la luz, la pantalla dejó de brillar y en su mente solo quedó el pensamiento de que ya era hora de cenar. Volvió a ser un hombre común, con necesidades comunes.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
10
Diez veces dejé
que parte de mi alma –y a veces de mi mente- se reflejaran en una pantallita
virtual que sabe vender mundos mejor que cualquier publicista, casi tan bien
como un Cortázar, aunque todavía le falta. ¡Llegó la décima, llegó la décima! Y
yo que dudaba incluso que pudiese venir una primera.
Era cuestión de
tiempo que los pequeños fragmentos de mi vida, los signos –en solitario o
acompañados, siempre bien acompañados- que la conforman, quisieran salir a
conocer el mundo. Ya estaban hartos de ser siempre escritos, leídos (por mí y
todos mis yo) y desechados.
Una vez, un
grupo de ellos que estaba precariamente acomodado en una hoja de esas que
tienen rayas para inducir a la normalidad dentro de la creatividad –como si eso
fuera posible, o tan siquiera sensato-, quiso rebelarse. En lugar de dirigirse
silenciosa e inercialmente al envase de los errores, rebotó en el borde y se
quedó en el suelo. Me retó a volverlo a lanzar, a volverlo a clasificar como
desperdicio. Entonces decidí dejarlo ahí. Le permití ser el grupo rebelde
contra mi mano juzgadora y no lo envié al calabozo de la derrota.
Ese día decidí
comenzar a publicar, o por lo menos a desechar en un lugar más visible. La hoja
rebelde y las palabras que contenía me demostraron que ya estaban listas para
sonar de manera diferente, en la voz de otros cantantes, así que ya no podía
seguirlas sometiendo al encierro.
Y aquí estamos…
diez veces después de eso.
lunes, 27 de agosto de 2012
Soy venezolano, e sono italiano
Soy venezolano,
e sono italiano.
Me encanta desayunar
arepas, cachapas, empanadas.
Per il pranzo preferisco,
il brodo, la pasta, il pane e la frutta
Ho, a volte, questi ricordi
Queste sensazioni di antica grandezza
che solo ha una persona cresciuta
dove anche l’aria parla di arte
dove ci sono trofei di tante battaglie,
dove si puó rivivere la storia in ogni strada.
Otras veces, soy un poco más
terrenal.
Me interesa graduarme,
quiero salir a trabajar.
Tengo en mí, un vestigio
de esa necesidad de liberarme
del yugo
y vivir de prisa, creyendo que
voy a mi ritmo.
Tengo grabado en los ojos
el amarillo del Araguaney,
el verde del Ávila y a Simón…
A Simón y a Miranda los tengo
más bien en la mente.
Ma nel mio sangue,
anche c’è un po’ di vino.
Nei miei pensieri,
c’è il porto, c’è l’amore per la famiglia
c’é l’addio, la malinconia,
c’è una storia che mi piace vivere come se fosse mia.
Amo la lengua española,
heredada también,
ma l’italiano mi ha diviso il cuore.
Non posso leggere “amor”,
senza pensare a Dante e Beatrice.
No puedo leer “natura”,
sin pensar en Canaima.
Aunque Macondo me gusta más.
¿Quién soy? Chi sono?
Sei tu. Eres tú.
Mai ci sará un’unica risposta.
¿Nací de la familia equivocada?
O invece sono nato nel luogo sbagliato?
Mentre sono qui,
siempre seré un poco de allá.
Mientras esté fuera,
Sempre saró un po’ lo straniero
Una doppia vita,
un doble sentir,
a volte ho due case,
y a veces no tengo ninguna.
Un sangue misto,
di due acque diverse,
che convivono nello stesso corpo.
Dos herencias, dos culturas
para una sola mente
Saró Alessandro,
Seré Alejandro,
Alexandro.
Mai saró uno solo,
pero siempre seré todos ellos.
Sono italiano, non venezuelano.
Soy venezolano, no italiano.
Quello che sono… Soy Italo-venezolano.
AT
– 24/03/2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)